“Y bueno, así es la vida. Uno nunca sabe donde va a termina”.

-Una señora al mirar con nostalgia un asilo de ancianos. 

¡Mirenme!

Miren a este sujeto infeliz, miren su traje, su oficina de cuarta, miren todo el papeleo que le tocó esta noche, miren su depa, su solitaria vida, su sueldo bajo, miren sus prejuicios, sus metas, todos sus sueños de ser alguien en la vida, miren a la chica que lo acaba de rechazar, ¡Oh, pero miren como llora! miren al miserable chiquillo de pueblo que creyó que yendo a santiago su vida mejoraría, miren sus zapatos subir a la ventana, miren como yace su cuerpo muerto en la acera, ¿Por qué no vieron todo el amor que él necesitaba?.